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La fatiga de las y los docentes tras casi dos años de pandemia

Este fue el tema principal del webinar “Clínica Socio-Educativa: La salud mental de los profesores y profesoras en pandemia", que se realizó en conjunto por la Facultad de Educación y la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Católica.


Seminario Trabajo SocialDesde el inicio de la crisis sanitaria por COVID-19, los sentimientos de miedo, frustración, cansancio y fatiga han estado presentes en la vida de profesoras y profesores chilenos. Tras 17 meses de la pandemia, este jueves 2 de septiembre, expertas internacionales se reunieron para conversar sobre el bienestar socioemocional docente en el seminario online “Clínica Socio-Educativa: La salud mental de los profesores y profesoras en pandemia", organizado por la Facultad de Educación y la Escuela de Trabajo Social UC.
 
En la instancia, transmitida a través de YouTube a casi 500 espectadores conectados, participaron la decana de la Facultad de Ciencias Sociales UC, Mariane Krause, y el decano de Educación UC, Alejandro Carrasco, además de las académicas de la Escuela de Trabajo Social, Alicia Razeto, Nicolle Alamo y María Olaya Grau, organizadora de la actividad.
 
Una de las invitadas al seminario fue la académica de la Universidad de Lyon II, en Francia, Dominique Cau-Bareille, quien expuso los desafíos que enfrentó la enseñanza en las escuelas de su país durante los primeros meses de la pandemia. El principal: la falta de acompañamiento a docentes. 
Según la experta, “las autoridades no coordinaron el cómo avanzar en la continuidad pedagógica y entregaron toda la responsabilidad de la educación a distancia a las y los profesores, entonces tuvieron que trabajar sin direcciones claras. También vimos que se vieron obligados a trabajar con sus propios computadores y celulares que compartían muchas veces con sus hijos en casa, y muchos sin saber cómo utilizar las tecnologías”. 
Si bien, aseguró que fue un periodo de aprendizaje y que permitió el desarrollo personal y profesional a través de la creatividad e innovación en las aulas, luego “comenzaron a sentir mucha rabia hacia sus propias instituciones y ministerio porque se sintieron desvalorizados al no ser tomados en cuenta para decisiones políticas ni en la implementación de las medidas”. 
 
Experiencia que no dista mucho de la chilena, aseguró la académica de la Facultad de Educación, Patricia Guerrero. De acuerdo a un estudio realizado por GESTRADO en 12 países de América Latina - incluido Chile -, del cual fue parte Guerrero, los principales medios de comunicación entre profesores y estudiantes fueron los encuentros virtuales (Zoom o Meet) y la mensajería (WhatsApp o SMS), con un 81% y un 80% respectivamente. Asimismo, un 57,7% recurrió a los llamados telefónicos y sólo un 58,6% utilizó plataformas educativas. Para la experta, esto demuestra que “fueron los celulares de los profesores, al igual que en Francia, los que les permitieron trabajar. Esto es absolutamente entrar en la vida privada de las y los docentes”
 
Según datos del mismo estudio, un 34% de los docentes encuestados se vio altamente afectado por la crisis y sólo a un 2% no le afectó en absoluto. “El año pasado nos encontramos con que nuestro país apareció como uno de los países con mayor afectación de la salud mental por la pandemia en profesoras y profesores”, aseguró la académica.
 
Esta situación, contó, refiere a que la salud mental “no se trata sólo de hacer mindfulness y tener tiempo libre, también implica sentirse imprescindible, inscribir su marca en la actividad que realizan y, por supuesto, que la actividad por la que te evalúan no sea tan distinta a la real. Y la prescripción de lo que tienen que hacer los docentes es muy distinto a lo que hacen realmente, porque hay una mala concepción partiendo por el currículum, además de las normativas y exigencias de rendir en pruebas estandarizadas. Esto podría explicar la tendencia a sentirse agobiados”.
 
¿Cómo enfrentar la fatiga y la frustración en las y los docentes? Patricia Guerrero apuntó a trabajarla “a través de la catarsis”: "Hay que dar un espacio para la queja, para el conflicto, sufrimiento y dolor, hay que aprender colectivamente con creatividad y sentido del humor, y develar esta brecha entre el trabajo prescrito y el trabajo real”.

Por su parte, la académica de la Escuela de Trabajo Social UC, Nicolle Alamo, expresó que una manera de pasar a la acción es analizar las contradicciones del sistema escolar y expresar la brecha entre el trabajo prescrito y el trabajo real. “Cuando los profesores comparten y toman conciencia que son un engranaje más, pero no los únicos responsables, dejan espacio a pensar formas de mejorar su práctica. Aparece la creatividad, la necesidad de proyectar en conjunto nuevas prácticas de mejora de sus trabajos entendiendo que la salud laboral es también mejorar las formas de hacer las cosas. Esto va en pos de los principios de dignidad y justicia social”.

En esta misma línea, la docente de Trabajo Social UC, Alicia Razeto, explicó que lo que los profesores necesitan, entre muchas otras cosas, es apoyo del entramado social, empatía, requieren desarrollar relaciones de confianza. “Se necesita un trabajo colectivo, de favorecer los vínculos sociales, de un trabajo colaborativo, tal como reparo Patricia.  Y es aquí donde me detendré en mi comentario, en la confianza como un ingrediente central en toda relación educativa”. 
 
 

Fuente: Comunicaciones Facultad de Educación UC