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Escuela de Trabajo Social UC desarrolla acompañamiento psicosocial a familias palestinas refugiadas de Gaza en alianza con la Facultad de Letras UC 

22 de Enero, 2026


La Escuela de Trabajo Social de la Pontificia Universidad Católica de Chile culminó el programa de acompañamiento psicosocial a familias palestinas refugiadas en Chile, provenientes de la Franja de Gaza, iniciativa desarrollada en el marco de la red de apoyos activada por el Estado para favorecer su acogida e inserción en el país. 

Este acompañamiento, que tuvo una duracion de tres meses, fue posible gracias a la gestión y articulación impulsada por la Facultad de Letras UC, que lideró la implementación de cursos de español para las familias como parte de su proceso de integración lingüística y cultural. En ese contexto, la Facultad incorporó a la Escuela de Trabajo Social UC como parte del apoyo integral, reconociendo la necesidad de abordar, de manera complementaria, los desafíos psicosociales asociados a la experiencia de desplazamiento forzado y refugio. 

El trabajo se inscribió en un esfuerzo interinstitucional coordinado por el Departamento de Acción Social (DAS) del Ministerio del Interior, y contó con la participación de diversos organismos públicos, internacionales y de la sociedad civil. Desde la Universidad Católica, esta alianza interdisciplinaria permitió desplegar una intervención con sentido académico, compromiso público y enfoque en derechos humanos. 

Un acompañamiento con sentido académico y compromiso institucional 

El programa estuvo dirigido a familias palestinas —entre ellas niños, niñas y adolescentes— que arribaron a Chile en calidad de personas refugiadas, tras ser evacuadas desde Gaza debido a la grave crisis humanitaria y de seguridad en la zona. El objetivo del acompañamiento fue favorecer su adaptación al nuevo contexto, fortalecer su bienestar socioemocional y apoyar la reconstrucción de sus proyectos de vida en el país de acogida. 

Desde la Escuela de Trabajo Social UC, el acompañamiento fue diseñado y liderado por académicas con amplia trayectoria en investigación e intervención psicosocial en ámbitos como migración, refugio y salud mental, integrando el quehacer académico con una acción concreta orientada al bienestar de personas provienientes de contextos de alta complejidad humana y diversidad cultural.

En ese marco, la académica de la Escuela de Trabajo Social UC, Nicolle Alamo Anich, una de las coordinadoras del programa, destacó: “Más allá de las posibles diferencias culturales, o religiosas, hay un aspecto humano y humanitario que trasciende cualquier diferencia. Desde el trabajo social entendemos que la relación que se construye con familias y personas que han vivido situaciones devastadoras, cuando se realiza desde una mirada comprensiva, sensible culturalmente, ética y profesional, puede ser reparadora en sí misma y contribuir a su bienestar y proceso de sanación.”

El sello del Trabajo Social Clínico y el rol de los facilitadores 

Uno de los elementos centrales del acompañamiento fue la formación especializada del equipo profesional a cargo de la intervención. El equipo estuvo compuesto por trabajadoras y trabajadores sociales y una psicóloga, todos con formación de posgrado en Trabajo Social Clínico, lo que permitió abordar de manera pertinente contextos de alta complejidad humana, social y emocional. 

Manuel Irribarra, coordinador de terreno del equipo de acompañamiento psicosocial, destaca: 

“Todos los profesionales del acompañamiento psicosocial, además de su formación de pregrado en trabajo social o psicología, cuentan con formación de posgrado, específicamente en Trabajo Social Clínico. Esta especialidad permite desarrollar intervenciones sociales clínicas que se adaptan a contextos de alta complejidad y a poblaciones altamente traumatizadas, vulneradas en sus derechos y que enfrentan problemáticas profundas. Ese sello diferenciador se tradujo directamente en la forma de atender y acompañar a las familias”. 

Lo anterior, permitió que la intervención no se limitara a un apoyo específico, sino que se fuera adaptando a las necesidades de cada persona y familia, considerando sus trayectorias particulares, experiencias de violencia y procesos de duelo, así como los desafíos cotidianos asociados a la vida en un nuevo país. 

Un proceso territorial, flexible e intercultural 

El acompañamiento se desarrolló en contextos no tradicionales de intervención, lo que implicó un trabajo intensivo y flexible en terreno. El equipo se insertó en las comunidades, visitó las residencias y departamentos donde se alojaban las familias y acompañó procesos cotidianos como el reconocimiento del entorno, el uso de servicios públicos, el transporte y la vida barrial. 

Un componente clave del proceso fue el acompañamiento intercultural y lingüístico, que permitió facilitar la comunicación y generar vínculos de confianza entre las familias y la universidad. Desde su rol como intérprete, Rasha Ni Qozaat destaca el valor que tuvo este espacio para las personas acompañadas: 

“Desde mi experiencia como intérprete, vi que las familias valoraron mucho este espacio porque les permitió sentirse escuchadas y comprendidas en su propio idioma, en un contexto tan difícil como el desplazamiento forzado desde su hogar. Este acompañamiento generó confianza y facilitó su vínculo con la universidad”. 

Asimismo, subraya la relevancia de este tipo de iniciativas en contextos sensibles: 

“Es fundamental que universidades y organizaciones generen estos espacios en contextos interculturales y sensibles. El complemento con una mediación lingüística y cultural permite una atención más humana, inclusiva y respetuosa de los derechos de las personas”. 

Jornada de cierre: encuentro, reconocimiento y comunidad 

El proceso culminó con una jornada de cierre realizada en dependencias de la Universidad, que reunió a integrantes de las familias y al equipo profesional. La actividad contempló distintos espacios orientados al cuidado emocional, la expresión artística y el encuentro intercultural. 

Durante la jornada se desarrollaron talleres de gestión de emociones y arteterapia, junto con un hito simbólico de cierre que incluyó comida árabe tradicional, entrega de obsequios y una muestra de cueca, como gesto de reconocimiento al proceso vivido y de encuentro entre culturas. 

Las familias manifestaron su agradecimiento a la Universidad y al equipo de la Escuela de Trabajo Social UC, destacando el acompañamiento recibido durante su proceso de adaptación en Chile y su interés por continuar fortaleciendo su inserción lingüística, cultural y laboral en el país. 


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Información periodística


person   Periodista
Mónica Andrade Avendaño